domingo, 19 de octubre de 2014

Capítulo 2 - Dust Hill Zone

Había pasado ya semana y media desde que Sonic y los demás partieron en busca de las 6 Chaos Esmeralds que les faltaban.

El viaje, al menos lo que llevaban, parecía marchar viento en popa. Tails había terminado recientemente el localizador de Chaos Esmeralds y lo había puesto en marcha. Éste consistía tan sólo en 2 relojes: Uno que llevaba él, y otro que le cedió a Sonic.

Por otro lado, a pesar de permanecer encerrado en un barco, parecía que Sonic no lo pasaba tan mal después de todo. Si le entraban ganas de echar unas carreritas, siempre podía recorrerse el Blue Typhoon, ya que era enorme.

Y los demás tampoco parecían pasárselo mal. Cream y Charmy jugaban a sus anchas, tanto en cubierta como por las instalaciones de la nave. Las chicas se entretenían charlando en cualquier habitación o tomando el sol afuera. Gobernar el Tifón también tenía su encanto, así que los pilotos (Tails, Sonic, Knuckles y Amy) no se aburrían.

Vainilla, al igual que en su casa, tenía mucho tiempo libre, más incluso, así que creaba nuevas recetas, a lo cual, prácticamente toda la tripulación respondía encantada.

Y en cuanto a los demás, también se entretenían como podían. Vector, Mighty y Manic siempre fueron muy infantiles, así que podían perfectamente ponerse a jugar con Cream y Charmy. Y como era de esperar, Ray hacía lo que Mighty. Rouge siempre estaba chinchando a Knuckles, lo cual era su hobby desde hacía ya tiempo. El único que quizá tenía problemas para entretenerse era Espio, el cual solía subir al mástil con un buen libro con el objetivo de pasar el rato.

Una de esas mañanas, Espio leía tranquilamente subido en el mástil, mientras la nave avanzaba suavemente sobre el Océano.

-¡Espio, cuidado! - Gritó Charmy.

Espio levantó la vista del libro para mirar qué urgía tanta prisa. Al mover la cabeza, un balón le golpeó el rostro, haciendo que perdiera el equilibrio, al punto de casi caer.

-¡¿Se puede saber a qué viene eso?! - Gritó Espio enfadado.

-¡Pero si te he avisado! D:

Espio se resignó. No había forma de razonar con Charmy, así que respiró hondo y volvió a su libro.

No le dio tiempo a tener un pensamiento agradable cuando la intensidad de la luz bajó de repente. Espio miró al cielo: Una nube acababa de tapar el sol.

Espio suspiró y cerró el libro, dispuesto a ir a su cuarto a seguir leyendo, cuando notó cómo una gota de agua se posaba sobre su frente. Desgraciadamente, acababa de empezar a llover.

Con un gesto de desagrado, bajó del mástil, procurando tapar el libro para que no acabara chorreando agua.

A mitad de la bajada, fácilmente pudo escuchar un rayo, seguido de un pequeño grito por parte de Tails. Sonic se acercó a éste.

-Hey, ¿estás bien?

-No, no lo estoy. No puedo pilotar así, los truenos me dan demasiado miedo >.<U (?
-Y aunque puedas, la tormenta no tiene buena pinta. ¿Hay algún puerto cerca? - Quiso saber Knuckles.

-Los radares detecta uno a un par de kilómetros. - Informó Amy.

-Bien, pues yo tomo los mandos. Tails, vete a tu habitación si quieres, yo llevaré el Blue Typhoon al puerto más cercano y esperaremos a que la tormenta amaine. - Tails comenzó a caminar en dirección a los camarotes, cuando Sonic lo agarró del hombro. - Y Tranquilo, los truenos no pueden hacernos gran cosa. - Dijo éste para tratar de animar a su amigo.

Tails sonrió un poco antes de irse. Sonic, como bien dijo, tomó los mandos, y, a pesar de la tormenta, fue capaz de gobernar el Blue Typhoon con bastante habilidad.

Mientras Sonic, Amy y Knuckles se ocupaban de los mandos, el resto bajó al salón principal para evitar mojarse. Knuckles pulsó un botón de los mandos, y éste activó un toldo, que se posicionó sobre los pilotos.

-Qué faena, con lo bien que estaba el día. - Comentó Manic mirando por el ventanuco.

-Pues sí :c

-Chicos, ¿os apetece comer? - Preguntó Vainilla sonriendo mientras removía el contenido del cazo con un cucharón.

A Vector se le iluminó la cara. Una de las razones principales por las que estaba enamorado de Vainilla era su habilidad en la cocina, para él era completamente imposible superarla en ese campo. Al saber que iban a estar “viviendo juntos” por una temporada, se alegró muchísimo, ahora podría degustar su comida todo el tiempo.

Mientras Vector se quedaba ensismado en sus pensamientos y los demás se sentaban, Sonic entró por la puerta, seguido de Amy y Knuckles.

-¿Ya estamos? - Preguntó Mighty asombrado. Habían bajado hace un par de minutos, era normal esa sorpresa.

-Qué va, hemos introducido las coordenadas. Cuando el Blue Typhoon llegue al puerto, haremos que desembarque. - Explicó Sonic.

Los 3 nuevos acompañantes se acoplaron a la comida.

-Vector, ¿tú no comes?

-¿E-eh? Sí, sí, perdón ^^” - Se disculpó Vector mientras se sentaba. Sí, había seguido pensando cosas sobre Vainilla. (soy yo o eso ha sonado raro?(?))

Espio miró a su jefe mientras todos empezaban a comer. Le costaba creer si algún día pasaría algo entre una mujer tan amable como Vainilla y un despistado como Vector. Resopló, negó un poco con la cabeza y siguió comiendo.

-Ésto está muy bueno, muchas gracias. - Ray miró tímidamente a Vainilla.

-Muchísimas gracias Ray, es un halago por tu parte. - Contestó ella con una sonrisa.

-Lo mismo digo. Está buenísimo, como siempre. - Vector sonrió mirándola.

-Vaya, por lo que se ve tengo dominados a los Chaotix. - Vainilla soltó una pequeña carcajada.
Algunos más se rieron. Fuera verdad o no, una cosa sí era cierta: A Vector sí que lo tenía para lo que quisiera, a pesar de no darse cuenta.

Pronto terminaron la comida. Sonic y Knuckles decidieron subir a los controles de la nave, y hacer atracar al Tifón.

Sonic se ocupó de las maniobras, y Knuckles, agarrando los cabos, saltó hacia el muelle y enganchó el Blue Typhoon a los amarres, haciendo así que la nave quedara inmóvil.

Ambos sacaron las escaleras que conectarían la nave con el muelle, permitiendo así que todo el grupo pudiera bajar a tierra.

-La tormenta parece que cesa, ¿no? - Preguntó Sonic mirando hacia arriba: Ya no se escuchaban truenos, y las nubes parecían más claras.

-Supongo, ha dejado de llover .w.

En ese momento, Mighty salió corriendo de la nave y bajó al muelle, con una enorme mochila a sus espaldas.

-¿Podemos ir a explorar la ciudad? -Preguntó emocionado con una sonrisa en el rostro.

-Ésto no es una ciudad. - Intervino Espio mirando el lugar que había frente a ellos. - Ni siquiera parece un pueblo pequeño.

Tails se acercó al cartel que había frente al muelle. Era un cartel bastante deshecho, con la pintura casi arrancada por completo por el paso de los años.

-Dust Hill Zone. - Leyó.

-El nombre le va que ni pintado. - Manic miró con gesto de asco el “pueblo”: Un basto desierto, con apenas 10 casas, una iglesia, un par de tiendas y el ayuntamiento.

-¿Quién puede vivir aquí? - Lina miró el suelo, el cual estaba formado por arena seca y barro.

-A ver, los pijos, si queréis, podéis quedaros en el Blue Typhoon. - Sugirió Sonic mostrando una sonrisa burlona.

-Yo sí estoy por quedarme.

-Yo me voy a ver las cosas que hay. - Mighty salió corriendo con la mochila a rastras, seguido de Ray.

-¡Eh, esperad! - Vector corrió detrás de ellos.

Charmy y Espio siguieron a éste, hasta que alcanzaron a Mighty. Se había parado en una pequeña plazoleta a observar las casas. Algunas estaban destrozadas, con poca pintura, o incluso sin puertas o sin ventanas.

-¿Qué ha pasado aquí? - Preguntó Espio sin creer lo que veía.

¿Se podía vivir en esas casas? O peor aún, ¿en esas condiciones?

-No sé .-.

-Vayamos a preguntar. - Vector se acercó a lo que parecía ser un pequeño súper mercado.

No había ningún cartel que indicara si estaba abierto. Dirigió la mirada al reloj del ayuntamiento, el cual podía verse, debido a la altitud de éste. Apenas eran las tres y media de la tarde, probablemente el dueño del establecimiento no hubiera vuelto de comer.

-Debe de estar cerrado.

-Sí, aquí no vamos a poder hacer nada hasta por lo menos dentro de media hora.

Ray escuchó unas pisadas detrás de ellos. Se giró, y allí había una señora caminando. La ardilla le dio un codazo a Mighty, el cual, al ver algo de vida inteligente(?), salió disparado hacia la señora, la cual lo miró horrorizada.

-¡Buenos días! Dios, qué alegría encontrar a alguien por fin. Verá, me llamo Mighty, y éstos son...

-¡No, pare! - La señora se cubrió con las manos. - ¡No me haga daño!

-¿Cómo? N-no, señora, no vamos a...

-¡Cállese y déjeme tranquila, no tengo nada más! - Gritó la señora tras interrumpir a Mighty por segunda vez.

La señora comenzó a correr en dirección al ayuntamiento. Mighty la miró perplejo.

-¿Se puede saber qué he dicho?

-Pues no sé. - Vector se encogió de hombros y también miró cómo la señora se alejaba cada vez más.

-¿Y si volvemos y se lo contamos a los demás?

-Pues deberíamos. - Contestó Espio echando a andar.

Los 5 volvieron al Blue Typhoon. Algunos se habían quedado dentro, y otros se habían sentado en el muelle a meter los pies en el agua.

-Chicos, tenemos noticias. - Vector se acercó a la nave. Los que estaban dentro, se asomaron. - Una señora nos ha huido sin razón alguna. Ha salido corriendo y gritando.

Todos se sorprendieron. No sabían qué le habían dicho a aquella mujer, pero no podía haber sido tan malo como para salir despavorido. Conocían a los Chaotix, eran buena gente.

-Pues ni idea. - Sonic miró a Vector. - ¿Seguro que no sabéis por qué?

-Seguro. Y además, las casas están hechas un asco, este pueblo me está dando muy mala espina.

-¿Y si averiguamos qué les pasa? ¡Seguro que podemos! - Sugirió Charmy con cierto orgullo en su voz.

Vector lo pensó un segundo.

-¡Tienes razón! ¡Seguro que podemos! ¡Ningún caso se resiste a los Chaotix!

-Bueno, chicos, ya vale con las celebraciones ¬¬”
-¡Vamos! - Vector agarró a Espio y salió corriendo.

Charmy lo siguió volando con la misma emoción, y Mighty realizó la misma acción que Vector, ésta vez con Ray.

-Sinceramente, me encanta esa actitud infantil que tienen todos. - Vainilla rió un poco.

Los Chaotix llegaron a la plaza de antes. Vieron que el super mercado anterior estaba abierto, así que entraron. Nada más hacerlo, el anciano que parecía ser el dueño los miró de arriba abajó con una mueca de espanto.

-Buenos días, ¿podemos hacerle una pregunta? querríamos saber si-

-¡Váyanse ahora mismo o llamaré al alcalde!

-Oiga, oiga, cálmese, no vamos a hacerle absolutamente nada. Queríamos hacerle un par de preguntas, nada más. - Explicó Vector.

-¿Sí? ¿Preguntas para qué? ¡Para saber si puedo defenderme, claro!

Los cinco lo miraron sin comprender.

-¡Pues escuchen, lárguense de aquí ahora mismo o les juro que..!

-¡Vale, vale! Ya nos vamos. Ya nos vamos.

El anciano volvió a mirarlos una vez más, y éstos salieron un poco traspuestos.

-¿Por qué se ha puesto así? -Preguntó Charmy.

-No sé, ¿he dicho algo malo?

-Qué va, yo te he encontrado bastante normal ._.

-Primero la señora y ahora el dependiente...qué raro es todo esto, ¿no? - Preguntó Espio.

-Ha dicho algo del alcalde, ¿no es cierto?

-Sí. ¿Y?

-Igual podríamos ir a preguntarle a él. A lo mejor nos puede aclarar las cosas.

-Tienes razón. ¿El ayuntamiento estará abierto? - Preguntó Espio mirando la torre.

-Me da igual que no lo esté, este caso voy a resolverlo como que me llamo Vector. - Dijo éste caminando decidido hacia ésta.

-Como que le gusta Vainilla. - Dijo Mighty siguiéndolo.

-Como que pesa más de 100 Kg. - Le siguió Charmy.

-Como que es poco inteligente. - Dijo Espio.

-Bueno, ¡ya está bien!

Los demás miembros de los Chaotix se rieron. Vector tan sólo los ignoró y continuó caminando hacia delante, dispuesto a desenmascarar el misterio que envolvía aquel pequeño pueblo.

Por otro lado, a cada paso que daban, iban encontrando más gente, la cual huía nada más verlos y se metían en sus casas. Tras unos minutos caminando, llegaron a la puerta del ayuntamiento.

Al entrar, la recepcionista se encogió en su silla, intentando evitar así que Vector y compañía la vieran. Desgraciadamente para ella, su estrategia no dio frutos, y Mighty se acercó a ella.

-Disculpe, ¿el alcalde?

-P-por allí. - tartamudeó ésta señalando una puerta.

-Bien, gracias. - Mighty le hizo un gesto a los demás y se acercaron a la puerta.

Éste llamó a a puerta. Un “Adelante” con voz profunda les respondió, así que entraron.

Sentado tras la mesa, se encontraba un zorro marrón de mediana edad, ordenando papales. A su lado, también detrás de la mesa, había sentada una pequeña zorrita roja con un cómic en las manos.

El zorro dirigió la mirada hacia Vector. Abrió la boca para decir algo, pero Espio lo interrumpió.

-Antes de que diga nada, no hemos venido a nada malo.

-Exacto, y todo el mundo se asusta de nosotros ¬¬”

-...¿No forman ustedes parte del Team Hooligan?

-¿Team Hooligan? Nosotros somos el Team Chaotix. - Explicó Mighty.

-Team Hooligan...

-¿Qué pasa? -Mighty miró a Vector.

-Nada, cosas mías. ¿Se puede saber qué han hecho aquí? -Vector miró al alcalde.

-¿Acaso no habéis visto los destrozos? - Interrumpió la zorrita. - Han echado a gente de sus hogares y han tenido que irse del pueblo, muchas casas están totalmente destrozadas, sin ventanas o puertas, la gente ahora le teme a todo y uno no puede salir de casa, y hace unos días se llevaron a una chica para pedir un rescate, pero como esto es un pueblucho, ni hay policía ni tenemos dinero para pagarles.

Los 5 miraron a aquella chica. Si lo que decía era verdad, ese pueblo estaba verdaderamente sumido en un infierno.

-Molly, te he dicho que no te metas en conversaciones ajenas. -Le reprimió el alcalde.

-Sí, perdón. - Contestó tapándose la cara con el cómic.

-Espere, ¿lo que dice ella es verdad?

-Bueno, sí. La verdad es que nuestra situación no es lo que se dice perfecta.

-¿Perfecta? Ustedes viven en la miseria.
-Quizá tengas razón. Pero no podemos hacer gran cosa para remediarlo. - Contestó el alcalde cerrando los ojos con desaliento.

-Nosotros haremos algo para ayudarles.

El alcalde lo miró sin dar crédito a lo que escuchaba, al igual que aquella chica, Molly. Espio lo miró serio, Ray con admiración, y Mighty y Charmy se entusiasmaron por primera vez en aquel día. ¡Por fin algo que hacer! Y relacionado con su verdadero trabajo, no podía ser mejor.

-¡Vector tiene razón! ¡Les vamos a ayudar! - Exclamó Charmy mientras elevaba el vuelo.

-Tan sólo díganos quién puede llevarnos hasta el Team Hooligan.

El alcalde cerró los ojos.

-Dudo que alguien haya llegado a ver su guarida y volver. Lo mejor sería...

-Yo sé por dónde se fueron la última vez. - Dijo Molly tímidamente.

Los demás presentes en la sala la miraron, y más el alcalde. No podía creer que su hija hubiera salido sin su permiso del ayuntamiento.

-Y además, me gustaría mucho acompañaros.

-No sé... - Comenzó Vector.

-¡Pues claro que no! ¿Te crees que te voy a dejar ir con unos desconocidos a la guarida de nuestros enemigos? ¡Ni loco!

-¡Papá, por favor! ¡Soy la única que puede ayudarles! - Insistió Molly.

-¡He dicho que no!

Espio los observaba en silencio. Mientras observaba, no podía dejar de pensar en una cosa: La chica que el Team Hooligan había raptado. Esa chica debía tener familia, y debía estar preocupados. Además del miedo que debería estar pasando aquella pobre chiquilla.

-¡Yo sólo-!

-¡Ya vale!

El alcalde, Molly, Vector y los demás lo miraron. Él tan sólo resopló.

-Señor, su hija es la única que sabe dónde se encuentran. Le podemos asegurar que no vamos a permitir que le hagan ningún daño.

El Alcalde lo miró, titubeando.

-No le pasará nada. - Prometió Espio, serio.

-...Como queráis. - Contestó en un suspiro.

-Y si nos es posible, ¿podemos hablar con los padres de la secuestrada?

-Preguntadle la dirección a la recepcionista de fuera. Y quiero a Molly de vuelta esta noche.

-La traeremos. - Contestó Vector.

Acto seguido, los 6 salieron. El Team Chaotix se presentó ante Molly, y preguntaron a la recepcionista la dirección de los padres de la chica secuestrada.
Decidieron ir primero a avisar a los demás al barco. Así, si volvían tarde, nadie se preocuparía.
Tras unos minutos caminando, llegaron al Blue Typhoon.

-Hola. - Sonic los miró y sonrió.

-Tenemos noticias.

-¿Cuáles? - Preguntó Tails.

-Bueno, para empezar, ésta chica es Molly, la hija del alcalde. Va a ayudarnos con un caso que tenemos pensado resolver. - Explicó Vector.

-Luego tendréis tiempo de conocerla. Su padre nos ha dado poco tiempo, y tenemos que ir a investigar. Al parecer hay una razón por la cual el pueblo está así de mal cuidado. Además, una chica ha sido secuestrada.

Todos los que escuchaban se sorprendieron por las palabras de Mighty.

-¿Podemos ayudar en algo? - Preguntó Knuckles.

-De momento no, vamos a intentar llegar a la guarida del Team Hooligan. Quizá mañana podamos ir a tenderles una emboscada.

-Como queráis. En el momento en que os haga falta algo, llamadnos.

-Lo haremos.

-Tened mucho cuidado, Vector. - Dijo Vainilla.

Vector la miró. Tardó unos segundos en reaccionar, pero al menos pudo asentirle antes de caminar en la dirección opuesta.
Espio lo miró y suspiró. Vector tendría alguna oportunidad con ella si no se comportara tan tímidamente cuando Vainilla estaba cerca. O eso pensaba él.

-Bien, primero vayamos a ver a los padres de la secuestrada. - Mandó Vector.

-¿Crees que nos abrirán? En este pueblo están todos muy paranoicos, y acaban de raptar a su hija. Deben estar asustados.

-Les explicaremos la situación. Y Molly es la hija del alcalde, seguro que la han visto alguna vez, eso les bastará para saber que estamos de su lado. O eso espero. - Espio suspiró.

Tras unos minutos de caminata, llegaron finalmente a la casa. Tenía una pinta bastante deprimente: De las dos ventanas frontales, una estaba rota, la puerta tenía arañazos, y el pomo forzado y caído, y la fachada tenía manchas. Ninguno de los presentes querían saber de qué eran.

Vector se acercó a la puerta y llamó. La puerta se vino abajo, pero Mighty la sujetó antes de que cayera al suelo. Entre ambos intentaron volver a encajar las visagras de ésta en su sitio.

Una señora de mediana edad pasó entonces por la entrada de la casa. Los miró con miedo, y justo después, pegó un alarido. A Vector y Mighty el grito les pilló de improviso, así que ambos soltaron la puerta casi al unísono, debido al pequeño susto. La puerta golpeó el suelo haciendo un ruido considerablemente alto. Era increíble que en apenas 4 segundos, pasaran de una calle silenciosa a una calle llena de alboroto.

-¡¿Q-quiénes sois?! - Gritó la mujer.

-Cálmese señora, por favor. - Vector se acercó, pero paró en seco en cuanto aquella mujer sacó una sartén de detrás de su espalda. Tragó saliva: - Acabamos de venir del ayuntamiento, somos los detectives que van a intentar traer de vuelta a su hija.

La señora los miró sin dar crédito a lo que oía. Miró a los demás integrantes del Team Chaotix, y luego a Molly. Al hacerlo, los ojos se le abrieron como platos.

-Tan sólo queremos que nos describa a su hija. Nosotros nos encargaremos del resto. ¿Puede ayudarnos con eso?

La mujer asintió un poco, todavía algo asustada.

-Bien, ¿cómo es su hija físicamente y cómo se llama?

-S-se llama Honey.

-Honey... - Ray lo apuntó en una libreta.

-T-tiene el pelo negro y llega hasta algo más por debajo de los hombros. Sus ojos son azul marino, su pelaje es amarillo, y tiene pelusa blanca en la punta de las orejas. Lleva un vestido rojo y negro, guantes y botas largas. - Terminó de describirla.

-Ray, ¿lo tienes?

-Sí. - Contestó éste enseñando la libreta.

-Pues nos vamos. La traeremos de vuelta lo antes posible. - Vector miró a la mujer, y ésta mostró una pequeña sonrisa esperanzada.

Los 5 salieron de la casa. Antes de empezar a caminar de nuevo, Vector se asomó y miró a la señora.

-Siento lo de su puerta. - Dijo rascándose la nuca.

-Vector... -.-”

-Sí, nos vamos.

Y así, volvieron a caminar.

***

-El Team Hooligan se fue por el oeste de la ciudad, pero no sé si su guarida está cerca o lejos. - Dijo Molly señalando dicha dirección.

-Qué poco amigables son esos tipos...

-Ah, es verdad. ¿Los conoces o algo? Pusiste mala cara cuando el alcalde los nombró. - Quiso saber Mighty.

-Sí, los conozco. Antes de empezar a trabajar con vosotros, trabajé conjuntamente con Bark en una agencia.

-¿Ah, sí?

-Sí. En ese momento yo ya conocía a tus padres, y fueron los que me ayudaron cuando Bark me dio de lado. Teníamos un trabajo entre manos, cuando llegó Fang y le ofreció a Bark una buena suma de dinero por irse con él. Y el tío me dejó con el trabajo a la mitad. El tipo que nos contrató, evidentemente, terminó por no pagarme. - Explicó Vector. - Y por otro lado, yo dejé de hablar con Bark y dejamos de ser amigos.

-Pues menudo imbécil.

-Y tanto.

-¡Pues iremos a su guarida y rescataremos a la chica esa, para que aprendan!

Vector miró a Charmy y sonrió. No era el más mayor ni el más fuerte, pero siempre estaba a tope de entusiasmo. Y eso siempre animaba el ambiente, fuera cual fuera la situación.

Pronto llegaron a la salida oeste del pueblo. Molly se paró y miró al frente.

-A partir de aquí, no sé dónde fueron.

-Vale... - Vector suspiró.

-Lo siento.

-No te disculpes, nos has ayudado mucho. Seguiremos caminando a ver qué encontramos, puedes venir o quedarte.

-Yo voy con vosotros. - Molly lo miró seria.

-¡Pues vamos! - Charmy sonrió y voló en dirección oeste.

Los otros 4 lo siguieron.

Pasaron quizá 40 minutos, cuando llegaron a una especie de fábrica, aunque mucho más pequeña. Serían quizá 3 pisos, y a ojo, parecían 400 metros cuadrados de edificio. Junto a él, había una especie de moto de un tamaño exagerado.

-¿Creéis que es aquí? - Preguntó Ray.

En ese momento, los Chaotix escucharon un alarido proveniente de una mujer.

-Sí, debe ser de aquí.

-Pues vamos. - Espio dio un paso.

Miró hacia los demás, y éstos estaban caminando vuelta a Dust Hill Zone.

-¿Q-qué hacéis?

-Es tarde. Volveremos mañana por la mañana. Además, hay que avisar a los demás, y...

-¡Pero esa chica está allí encerrada!

-Espio, Vector tiene razón. Meterse ahí a estas horas sería condenarnos, y más con Molly. Tenemos que venir con todos. - Opinó Mighty.

-Yo no voy.

-Espio...

-Vosotros os podéis ir. Yo la buscaré, mañana hablaremos cuando vengáis. Trataré de llevarla a casa.

Vector suspiró y cerró los ojos, meditando.

-Como quieras. En cuanto pase algo, me llamas al móvil.

-Sí.

Vector, Charmy, Ray, Mighty y Molly comenzaron a caminar, en dirección a la ciudad. Por su parte, Espio se adentró en aquella fábrica.

Continuará...