Había
pasado ya semana y media desde que Sonic y los demás partieron en
busca de las 6 Chaos Esmeralds que les faltaban.
El
viaje, al menos lo que llevaban, parecía marchar viento en popa.
Tails había terminado recientemente el localizador de Chaos
Esmeralds y lo había puesto en marcha. Éste consistía tan sólo en
2 relojes: Uno que llevaba él, y otro que le cedió a Sonic.
Por
otro lado, a pesar de permanecer encerrado en un barco, parecía que
Sonic no lo pasaba tan mal después de todo. Si le entraban ganas de
echar unas carreritas, siempre podía recorrerse el Blue Typhoon, ya
que era enorme.
Y
los demás tampoco parecían pasárselo mal. Cream y Charmy jugaban a
sus anchas, tanto en cubierta como por las instalaciones de la nave.
Las chicas se entretenían charlando en cualquier habitación o
tomando el sol afuera. Gobernar el Tifón también tenía su encanto,
así que los pilotos (Tails, Sonic, Knuckles y Amy) no se aburrían.
Vainilla,
al igual que en su casa, tenía mucho tiempo libre, más incluso, así
que creaba nuevas recetas, a lo cual, prácticamente toda la
tripulación respondía encantada.
Y
en cuanto a los demás, también se entretenían como podían.
Vector, Mighty y Manic siempre fueron muy infantiles, así que podían
perfectamente ponerse a jugar con Cream y Charmy. Y como era de
esperar, Ray hacía lo que Mighty. Rouge siempre estaba chinchando a
Knuckles, lo cual era su hobby desde hacía ya tiempo. El único que
quizá tenía problemas para entretenerse era Espio, el cual solía
subir al mástil con un buen libro con el objetivo de pasar el rato.
Una
de esas mañanas, Espio leía tranquilamente subido en el mástil,
mientras la nave avanzaba suavemente sobre el Océano.
-¡Espio,
cuidado! - Gritó Charmy.
Espio
levantó la vista del libro para mirar qué urgía tanta prisa. Al
mover la cabeza, un balón le golpeó el rostro, haciendo que
perdiera el equilibrio, al punto de casi caer.
-¡¿Se
puede saber a qué viene eso?! - Gritó Espio enfadado.
-¡Pero
si te he avisado! D:
Espio
se resignó. No había forma de razonar con Charmy, así que respiró
hondo y volvió a su libro.
No
le dio tiempo a tener un pensamiento agradable cuando la intensidad
de la luz bajó de repente. Espio miró al cielo: Una nube acababa de
tapar el sol.
Espio
suspiró y cerró el libro, dispuesto a ir a su cuarto a seguir
leyendo, cuando notó cómo una gota de agua se posaba sobre su
frente. Desgraciadamente, acababa de empezar a llover.
Con
un gesto de desagrado, bajó del mástil, procurando tapar el libro
para que no acabara chorreando agua.
A
mitad de la bajada, fácilmente pudo escuchar un rayo, seguido de un
pequeño grito por parte de Tails. Sonic se acercó a éste.
-Hey,
¿estás bien?
-No,
no lo estoy. No puedo pilotar así, los truenos me dan demasiado
miedo >.<U (?
-Y
aunque puedas, la tormenta no tiene buena pinta. ¿Hay algún puerto
cerca? - Quiso saber Knuckles.
-Los
radares detecta uno a un par de kilómetros. - Informó Amy.
-Bien,
pues yo tomo los mandos. Tails, vete a tu habitación si quieres, yo
llevaré el Blue Typhoon al puerto más cercano y esperaremos a que
la tormenta amaine. - Tails comenzó a caminar en dirección a los
camarotes, cuando Sonic lo agarró del hombro. - Y Tranquilo, los
truenos no pueden hacernos gran cosa. - Dijo éste para tratar de
animar a su amigo.
Tails
sonrió un poco antes de irse. Sonic, como bien dijo, tomó los
mandos, y, a pesar de la tormenta, fue capaz de gobernar el Blue
Typhoon con bastante habilidad.
Mientras
Sonic, Amy y Knuckles se ocupaban de los mandos, el resto bajó al
salón principal para evitar mojarse. Knuckles pulsó un botón de
los mandos, y éste activó un toldo, que se posicionó sobre los
pilotos.
-Qué
faena, con lo bien que estaba el día. - Comentó Manic mirando por
el ventanuco.
-Pues
sí :c
-Chicos,
¿os apetece comer? - Preguntó Vainilla sonriendo mientras removía
el contenido del cazo con un cucharón.
A
Vector se le iluminó la cara. Una de las razones principales por las
que estaba enamorado de Vainilla era su habilidad en la cocina, para
él era completamente imposible superarla en ese campo. Al saber que
iban a estar “viviendo juntos” por una temporada, se alegró
muchísimo, ahora podría degustar su comida todo el tiempo.
Mientras
Vector se quedaba ensismado en sus pensamientos y los demás se
sentaban, Sonic entró por la puerta, seguido de Amy y Knuckles.
-¿Ya
estamos? - Preguntó Mighty asombrado. Habían bajado hace un par de
minutos, era normal esa sorpresa.
-Qué
va, hemos introducido las coordenadas. Cuando el Blue Typhoon llegue
al puerto, haremos que desembarque. - Explicó Sonic.
Los
3 nuevos acompañantes se acoplaron a la comida.
-Vector,
¿tú no comes?
-¿E-eh?
Sí, sí, perdón ^^” - Se disculpó Vector mientras se sentaba.
Sí, había seguido pensando cosas sobre Vainilla. (soy yo o eso ha
sonado raro?(?))
Espio
miró a su jefe mientras todos empezaban a comer. Le costaba creer si
algún día pasaría algo entre una mujer tan amable como Vainilla y
un despistado como Vector. Resopló, negó un poco con la cabeza y
siguió comiendo.
-Ésto
está muy bueno, muchas gracias. - Ray miró tímidamente a Vainilla.
-Muchísimas
gracias Ray, es un halago por tu parte. - Contestó ella con una
sonrisa.
-Lo
mismo digo. Está buenísimo, como siempre. - Vector sonrió
mirándola.
-Vaya,
por lo que se ve tengo dominados a los Chaotix. - Vainilla soltó una
pequeña carcajada.
Algunos
más se rieron. Fuera verdad o no, una cosa sí era cierta: A Vector
sí que lo tenía para lo que quisiera, a pesar de no darse cuenta.
Pronto
terminaron la comida. Sonic y Knuckles decidieron subir a los
controles de la nave, y hacer atracar al Tifón.
Sonic
se ocupó de las maniobras, y Knuckles, agarrando los cabos, saltó
hacia el muelle y enganchó el Blue Typhoon a los amarres, haciendo
así que la nave quedara inmóvil.
Ambos
sacaron las escaleras que conectarían la nave con el muelle,
permitiendo así que todo el grupo pudiera bajar a tierra.
-La
tormenta parece que cesa, ¿no? - Preguntó Sonic mirando hacia
arriba: Ya no se escuchaban truenos, y las nubes parecían más
claras.
-Supongo,
ha dejado de llover .w.
En
ese momento, Mighty salió corriendo de la nave y bajó al muelle,
con una enorme mochila a sus espaldas.
-¿Podemos
ir a explorar la ciudad? -Preguntó emocionado con una sonrisa en el
rostro.
-Ésto
no es una ciudad. - Intervino Espio mirando el lugar que había
frente a ellos. - Ni siquiera parece un pueblo pequeño.
Tails
se acercó al cartel que había frente al muelle. Era un cartel
bastante deshecho, con la pintura casi arrancada por completo por el
paso de los años.
-Dust
Hill Zone. - Leyó.
-El
nombre le va que ni pintado. - Manic miró con gesto de asco el
“pueblo”: Un basto desierto, con apenas 10 casas, una iglesia, un
par de tiendas y el ayuntamiento.
-¿Quién
puede vivir aquí? - Lina miró el suelo, el cual estaba formado por
arena seca y barro.
-A
ver, los pijos, si queréis, podéis quedaros en el Blue Typhoon. -
Sugirió Sonic mostrando una sonrisa burlona.
-Yo
sí estoy por quedarme.
-Yo
me voy a ver las cosas que hay. - Mighty salió corriendo con la
mochila a rastras, seguido de Ray.
-¡Eh,
esperad! - Vector corrió detrás de ellos.
Charmy
y Espio siguieron a éste, hasta que alcanzaron a Mighty. Se había
parado en una pequeña plazoleta a observar las casas. Algunas
estaban destrozadas, con poca pintura, o incluso sin puertas o sin
ventanas.
-¿Qué
ha pasado aquí? - Preguntó Espio sin creer lo que veía.
¿Se
podía vivir en esas casas? O peor aún, ¿en esas condiciones?
-No
sé .-.
-Vayamos
a preguntar. - Vector se acercó a lo que parecía ser un pequeño
súper mercado.
No
había ningún cartel que indicara si estaba abierto. Dirigió la
mirada al reloj del ayuntamiento, el cual podía verse, debido a la
altitud de éste. Apenas eran las tres y media de la tarde,
probablemente el dueño del establecimiento no hubiera vuelto de
comer.
-Debe
de estar cerrado.
-Sí,
aquí no vamos a poder hacer nada hasta por lo menos dentro de media
hora.
Ray
escuchó unas pisadas detrás de ellos. Se giró, y allí había una
señora caminando. La ardilla le dio un codazo a Mighty, el cual, al
ver algo de vida inteligente(?), salió disparado hacia la señora,
la cual lo miró horrorizada.
-¡Buenos
días! Dios, qué alegría encontrar a alguien por fin. Verá, me
llamo Mighty, y éstos son...
-¡No,
pare! - La señora se cubrió con las manos. - ¡No me haga daño!
-¿Cómo?
N-no, señora, no vamos a...
-¡Cállese
y déjeme tranquila, no tengo nada más! - Gritó la señora tras
interrumpir a Mighty por segunda vez.
La
señora comenzó a correr en dirección al ayuntamiento. Mighty la
miró perplejo.
-¿Se
puede saber qué he dicho?
-Pues
no sé. - Vector se encogió de hombros y también miró cómo la
señora se alejaba cada vez más.
-¿Y
si volvemos y se lo contamos a los demás?
-Pues
deberíamos. - Contestó Espio echando a andar.
Los
5 volvieron al Blue Typhoon. Algunos se habían quedado dentro, y
otros se habían sentado en el muelle a meter los pies en el agua.
-Chicos,
tenemos noticias. - Vector se acercó a la nave. Los que estaban
dentro, se asomaron. - Una señora nos ha huido sin razón alguna. Ha
salido corriendo y gritando.
Todos
se sorprendieron. No sabían qué le habían dicho a aquella mujer,
pero no podía haber sido tan malo como para salir despavorido.
Conocían a los Chaotix, eran buena gente.
-Pues
ni idea. - Sonic miró a Vector. - ¿Seguro que no sabéis por qué?
-Seguro.
Y además, las casas están hechas un asco, este pueblo me está dando
muy mala espina.
-¿Y
si averiguamos qué les pasa? ¡Seguro que podemos! - Sugirió Charmy
con cierto orgullo en su voz.
Vector
lo pensó un segundo.
-¡Tienes
razón! ¡Seguro que podemos! ¡Ningún caso se resiste a los
Chaotix!
-Bueno,
chicos, ya vale con las celebraciones ¬¬”
-¡Vamos!
- Vector agarró a Espio y salió corriendo.
Charmy
lo siguió volando con la misma emoción, y Mighty realizó la misma
acción que Vector, ésta vez con Ray.
-Sinceramente,
me encanta esa actitud infantil que tienen todos. - Vainilla rió un
poco.
Los
Chaotix llegaron a la plaza de antes. Vieron que el super mercado
anterior estaba abierto, así que entraron. Nada más hacerlo, el
anciano que parecía ser el dueño los miró de arriba abajó con una
mueca de espanto.
-Buenos
días, ¿podemos hacerle una pregunta? querríamos saber si-
-¡Váyanse
ahora mismo o llamaré al alcalde!
-Oiga,
oiga, cálmese, no vamos a hacerle absolutamente nada. Queríamos
hacerle un par de preguntas, nada más. - Explicó Vector.
-¿Sí?
¿Preguntas para qué? ¡Para saber si puedo defenderme, claro!
Los
cinco lo miraron sin comprender.
-¡Pues
escuchen, lárguense de aquí ahora mismo o les juro que..!
-¡Vale,
vale! Ya nos vamos. Ya nos vamos.
El
anciano volvió a mirarlos una vez más, y éstos salieron un poco
traspuestos.
-¿Por
qué se ha puesto así? -Preguntó Charmy.
-No
sé, ¿he dicho algo malo?
-Qué
va, yo te he encontrado bastante normal ._.
-Primero
la señora y ahora el dependiente...qué raro es todo esto, ¿no? -
Preguntó Espio.
-Ha
dicho algo del alcalde, ¿no es cierto?
-Sí.
¿Y?
-Igual
podríamos ir a preguntarle a él. A lo mejor nos puede aclarar las
cosas.
-Tienes
razón. ¿El ayuntamiento estará abierto? - Preguntó Espio mirando
la torre.
-Me
da igual que no lo esté, este caso voy a resolverlo como que me
llamo Vector. - Dijo éste caminando decidido hacia ésta.
-Como
que le gusta Vainilla. - Dijo Mighty siguiéndolo.
-Como
que pesa más de 100 Kg. - Le siguió Charmy.
-Como
que es poco inteligente. - Dijo Espio.
-Bueno,
¡ya está bien!
Los
demás miembros de los Chaotix se rieron. Vector tan sólo los ignoró
y continuó caminando hacia delante, dispuesto a desenmascarar el
misterio que envolvía aquel pequeño pueblo.
Por
otro lado, a cada paso que daban, iban encontrando más gente, la
cual huía nada más verlos y se metían en sus casas. Tras unos
minutos caminando, llegaron a la puerta del ayuntamiento.
Al
entrar, la recepcionista se encogió en su silla, intentando evitar
así que Vector y compañía la vieran. Desgraciadamente para ella,
su estrategia no dio frutos, y Mighty se acercó a ella.
-Disculpe,
¿el alcalde?
-P-por
allí. - tartamudeó ésta señalando una puerta.
-Bien,
gracias. - Mighty le hizo un gesto a los demás y se acercaron a la
puerta.
Éste
llamó a a puerta. Un “Adelante” con voz profunda les respondió,
así que entraron.
Sentado
tras la mesa, se encontraba un zorro marrón de mediana edad,
ordenando papales. A su lado, también detrás de la mesa, había
sentada una pequeña zorrita roja con un cómic en las manos.
El
zorro dirigió la mirada hacia Vector. Abrió la boca para decir
algo, pero Espio lo interrumpió.
-Antes
de que diga nada, no hemos venido a nada malo.
-Exacto,
y todo el mundo se asusta de nosotros ¬¬”
-...¿No
forman ustedes parte del Team Hooligan?
-¿Team
Hooligan? Nosotros somos el Team Chaotix. - Explicó Mighty.
-Team
Hooligan...
-¿Qué
pasa? -Mighty miró a Vector.
-Nada,
cosas mías. ¿Se puede saber qué han hecho aquí? -Vector miró al
alcalde.
-¿Acaso
no habéis visto los destrozos? - Interrumpió la zorrita. - Han
echado a gente de sus hogares y han tenido que irse del pueblo,
muchas casas están totalmente destrozadas, sin ventanas o puertas,
la gente ahora le teme a todo y uno no puede salir de casa, y hace
unos días se llevaron a una chica para pedir un rescate, pero como
esto es un pueblucho, ni hay policía ni tenemos dinero para
pagarles.
Los
5 miraron a aquella chica. Si lo que decía era verdad, ese pueblo
estaba verdaderamente sumido en un infierno.
-Molly,
te he dicho que no te metas en conversaciones ajenas. -Le reprimió
el alcalde.
-Sí,
perdón. - Contestó tapándose la cara con el cómic.
-Espere,
¿lo que dice ella es verdad?
-Bueno,
sí. La verdad es que nuestra situación no es lo que se dice
perfecta.
-¿Perfecta?
Ustedes viven en la miseria.
-Quizá
tengas razón. Pero no podemos hacer gran cosa para remediarlo. -
Contestó el alcalde cerrando los ojos con desaliento.
-Nosotros
haremos algo para ayudarles.
El
alcalde lo miró sin dar crédito a lo que escuchaba, al igual que
aquella chica, Molly. Espio lo miró serio, Ray con admiración, y
Mighty y Charmy se entusiasmaron por primera vez en aquel día. ¡Por
fin algo que hacer! Y relacionado con su verdadero trabajo, no podía
ser mejor.
-¡Vector
tiene razón! ¡Les vamos a ayudar! - Exclamó Charmy mientras
elevaba el vuelo.
-Tan
sólo díganos quién puede llevarnos hasta el Team Hooligan.
El
alcalde cerró los ojos.
-Dudo
que alguien haya llegado a ver su guarida y volver. Lo mejor sería...
-Yo
sé por dónde se fueron la última vez. - Dijo Molly tímidamente.
Los
demás presentes en la sala la miraron, y más el alcalde. No podía
creer que su hija hubiera salido sin su permiso del ayuntamiento.
-Y
además, me gustaría mucho acompañaros.
-No
sé... - Comenzó Vector.
-¡Pues
claro que no! ¿Te crees que te voy a dejar ir con unos desconocidos
a la guarida de nuestros enemigos? ¡Ni loco!
-¡Papá,
por favor! ¡Soy la única que puede ayudarles! - Insistió Molly.
-¡He
dicho que no!
Espio
los observaba en silencio. Mientras observaba, no podía dejar de
pensar en una cosa: La chica que el Team Hooligan había raptado. Esa
chica debía tener familia, y debía estar preocupados. Además del
miedo que debería estar pasando aquella pobre chiquilla.
-¡Yo
sólo-!
-¡Ya
vale!
El
alcalde, Molly, Vector y los demás lo miraron. Él tan sólo
resopló.
-Señor,
su hija es la única que sabe dónde se encuentran. Le podemos
asegurar que no vamos a permitir que le hagan ningún daño.
El
Alcalde lo miró, titubeando.
-No
le pasará nada. - Prometió Espio, serio.
-...Como
queráis. - Contestó en un suspiro.
-Y
si nos es posible, ¿podemos hablar con los padres de la secuestrada?
-Preguntadle
la dirección a la recepcionista de fuera. Y quiero a Molly de vuelta
esta noche.
-La
traeremos. - Contestó Vector.
Acto
seguido, los 6 salieron. El Team Chaotix se presentó ante Molly, y
preguntaron a la recepcionista la dirección de los padres de la
chica secuestrada.
Decidieron
ir primero a avisar a los demás al barco. Así, si volvían tarde,
nadie se preocuparía.
Tras
unos minutos caminando, llegaron al Blue Typhoon.
-Hola.
- Sonic los miró y sonrió.
-Tenemos
noticias.
-¿Cuáles?
- Preguntó Tails.
-Bueno,
para empezar, ésta chica es Molly, la hija del alcalde. Va a
ayudarnos con un caso que tenemos pensado resolver. - Explicó
Vector.
-Luego
tendréis tiempo de conocerla. Su padre nos ha dado poco tiempo, y
tenemos que ir a investigar. Al parecer hay una razón por la cual el
pueblo está así de mal cuidado. Además, una chica ha sido
secuestrada.
Todos
los que escuchaban se sorprendieron por las palabras de Mighty.
-¿Podemos
ayudar en algo? - Preguntó Knuckles.
-De
momento no, vamos a intentar llegar a la guarida del Team Hooligan.
Quizá mañana podamos ir a tenderles una emboscada.
-Como
queráis. En el momento en que os haga falta algo, llamadnos.
-Lo
haremos.
-Tened
mucho cuidado, Vector. - Dijo Vainilla.
Vector
la miró. Tardó unos segundos en reaccionar, pero al menos pudo
asentirle antes de caminar en la dirección opuesta.
Espio
lo miró y suspiró. Vector tendría alguna oportunidad con ella si
no se comportara tan tímidamente cuando Vainilla estaba cerca. O eso
pensaba él.
-Bien,
primero vayamos a ver a los padres de la secuestrada. - Mandó
Vector.
-¿Crees
que nos abrirán? En este pueblo están todos muy paranoicos, y
acaban de raptar a su hija. Deben estar asustados.
-Les
explicaremos la situación. Y Molly es la hija del alcalde, seguro
que la han visto alguna vez, eso les bastará para saber que estamos
de su lado. O eso espero. - Espio suspiró.
Tras
unos minutos de caminata, llegaron finalmente a la casa. Tenía una
pinta bastante deprimente: De las dos ventanas frontales, una estaba
rota, la puerta tenía arañazos, y el pomo forzado y caído, y la
fachada tenía manchas. Ninguno de los presentes querían saber de
qué eran.
Vector
se acercó a la puerta y llamó. La puerta se vino abajo, pero Mighty
la sujetó antes de que cayera al suelo. Entre ambos intentaron
volver a encajar las visagras de ésta en su sitio.
Una
señora de mediana edad pasó entonces por la entrada de la casa. Los
miró con miedo, y justo después, pegó un alarido. A Vector y
Mighty el grito les pilló de improviso, así que ambos soltaron la
puerta casi al unísono, debido al pequeño susto. La puerta golpeó
el suelo haciendo un ruido considerablemente alto. Era increíble que
en apenas 4 segundos, pasaran de una calle silenciosa a una calle
llena de alboroto.
-¡¿Q-quiénes
sois?! - Gritó la mujer.
-Cálmese
señora, por favor. - Vector se acercó, pero paró en seco en cuanto
aquella mujer sacó una sartén de detrás de su espalda. Tragó
saliva: - Acabamos de venir del ayuntamiento, somos los detectives
que van a intentar traer de vuelta a su hija.
La
señora los miró sin dar crédito a lo que oía. Miró a los demás
integrantes del Team Chaotix, y luego a Molly. Al hacerlo, los ojos
se le abrieron como platos.
-Tan
sólo queremos que nos describa a su hija. Nosotros nos encargaremos
del resto. ¿Puede ayudarnos con eso?
La
mujer asintió un poco, todavía algo asustada.
-Bien,
¿cómo es su hija físicamente y cómo se llama?
-S-se
llama Honey.
-Honey...
- Ray lo apuntó en una libreta.
-T-tiene
el pelo negro y llega hasta algo más por debajo de los hombros. Sus
ojos son azul marino, su pelaje es amarillo, y tiene pelusa blanca en
la punta de las orejas. Lleva un vestido rojo y negro, guantes y
botas largas. - Terminó de describirla.
-Ray,
¿lo tienes?
-Sí.
- Contestó éste enseñando la libreta.
-Pues
nos vamos. La traeremos de vuelta lo antes posible. - Vector miró a
la mujer, y ésta mostró una pequeña sonrisa esperanzada.
Los
5 salieron de la casa. Antes de empezar a caminar de nuevo, Vector se
asomó y miró a la señora.
-Siento
lo de su puerta. - Dijo rascándose la nuca.
-Vector...
-.-”
-Sí,
nos vamos.
Y
así, volvieron a caminar.
***
-El
Team Hooligan se fue por el oeste de la ciudad, pero no sé si su
guarida está cerca o lejos. - Dijo Molly señalando dicha dirección.
-Qué
poco amigables son esos tipos...
-Ah,
es verdad. ¿Los conoces o algo? Pusiste mala cara cuando el alcalde
los nombró. - Quiso saber Mighty.
-Sí,
los conozco. Antes de empezar a trabajar con vosotros, trabajé
conjuntamente con Bark en una agencia.
-¿Ah,
sí?
-Sí.
En ese momento yo ya conocía a tus padres, y fueron los que me
ayudaron cuando Bark me dio de lado. Teníamos un trabajo entre
manos, cuando llegó Fang y le ofreció a Bark una buena suma de
dinero por irse con él. Y el tío me dejó con el trabajo a la
mitad. El tipo que nos contrató, evidentemente, terminó por no
pagarme. - Explicó Vector. - Y por otro lado, yo dejé de hablar con
Bark y dejamos de ser amigos.
-Pues
menudo imbécil.
-Y
tanto.
-¡Pues
iremos a su guarida y rescataremos a la chica esa, para que aprendan!
Vector
miró a Charmy y sonrió. No era el más mayor ni el más fuerte,
pero siempre estaba a tope de entusiasmo. Y eso siempre animaba el
ambiente, fuera cual fuera la situación.
Pronto
llegaron a la salida oeste del pueblo. Molly se paró y miró al
frente.
-A
partir de aquí, no sé dónde fueron.
-Vale...
- Vector suspiró.
-Lo
siento.
-No
te disculpes, nos has ayudado mucho. Seguiremos caminando a ver qué
encontramos, puedes venir o quedarte.
-Yo
voy con vosotros. - Molly lo miró seria.
-¡Pues
vamos! - Charmy sonrió y voló en dirección oeste.
Los
otros 4 lo siguieron.
Pasaron
quizá 40 minutos, cuando llegaron a una especie de fábrica, aunque
mucho más pequeña. Serían quizá 3 pisos, y a ojo, parecían 400
metros cuadrados de edificio. Junto a él, había una especie de moto
de un tamaño exagerado.
-¿Creéis
que es aquí? - Preguntó Ray.
En
ese momento, los Chaotix escucharon un alarido proveniente de una
mujer.
-Sí,
debe ser de aquí.
-Pues
vamos. - Espio dio un paso.
Miró
hacia los demás, y éstos estaban caminando vuelta a Dust Hill Zone.
-¿Q-qué
hacéis?
-Es
tarde. Volveremos mañana por la mañana. Además, hay que avisar a
los demás, y...
-¡Pero
esa chica está allí encerrada!
-Espio,
Vector tiene razón. Meterse ahí a estas horas sería condenarnos, y
más con Molly. Tenemos que venir con todos. - Opinó Mighty.
-Yo
no voy.
-Espio...
-Vosotros
os podéis ir. Yo la buscaré, mañana hablaremos cuando vengáis.
Trataré de llevarla a casa.
Vector
suspiró y cerró los ojos, meditando.
-Como
quieras. En cuanto pase algo, me llamas al móvil.
-Sí.
Vector,
Charmy, Ray, Mighty y Molly comenzaron a caminar, en dirección a la
ciudad. Por su parte, Espio se adentró en aquella fábrica.
Continuará...